Sobre las Nuevas Normas de Seguridad de la EASA

4/3/15

Este mes de Marzo empezábamos con la entrada en vigor de las nuevas normas de seguridad propuestas por la EASA en todos los aeropuertos europeos. Esta nueva medida, que supondrá para AENA un coste anual de 17 millones de euros, obliga al pasajero a sacar de su equipaje de mano aparatos electrónicos como móviles, portátiles o cámaras de fotos y aparatos eléctricos como secadores o planchas para el pelo para un análisis más exhaustivo.
Lo primero que debería quedar claro es que es una normativa europea, propuesta de la EASA desde Bruselas, por lo que no es un capricho del gestor aeroportuario español. Tras los trágicos atentados contra la redacción de Charlie Hebdo y posteriores episodios en Bruselas, a la Agencia Europea de la Seguridad Aérea parece haberle entrado cierta psicosis y se quiere afanar en reforzar una seguridad aérea que ya fue reforzada hace escasos años con la prohibición de llevar líquidos de más de 100ml a bordo.

Dichos nuevos controles de seguridad han pillado de imprevisto a los usuarios no aeronáuticos de los aeropuertos, generándose largas e interminables colas para pasar los controles. "Todo sea por la seguridad" declaraban a los medios de comunicación algunos pasajeros que se vieron sorprendidos por las largas colas. Y desde aquí pienso que ese argumento es falaz, ya que, siguiendo en la misma línea, se podría argumentar gastar varios millones del Presupuesto General del Estado en el ejército y en el Ministerio de Defensa porque "todo sea por la seguridad". No, no todo vale. Se podría justificar ese gasto si el beneficio a obtener fuera significativo y si el aumento de la seguridad fuera sustancial. Pero, en mi opinión, ese aumento no será tal. Me explico:

La justificación que da la EASA a tal aumento en las medidas de seguridad son "las nuevas formas de ocultación de artefactos explosivos por parte de los terroristas con el fin de contrarrestar las medidas de seguridad aérea con la inspección del equipaje de mano". No tengo conocimiento del dato exacto del número de explosivos decomisados en los controles de los aeropuertos europeos durante todo el año, pero no creo que haya sido tal como para tal aumento en las medidas de seguridad. En el caso de llevar un metrónomo para que el explosivo fuese detonado en vuelo, el sistema llevaría cables que podrían ser perfectamente detectado con un simple escaneo del equipaje, como se venía haciendo hasta este mes de Marzo.

Además, yo me pregunto, ¿en caso de encontrarse un aparato electrónico con un sistema de detonación, cuál sería el procedimiento? ¿no podría el supuesto terrorista activarlo allí mismo? Para que estas medidas de seguridad fuesen coherentes, se haría necesario el instalar una brigada de artificieros en cada aeropuerto. ¿Saldría esto rentable, aumentándose con ello significativamente la seguridad, o simplemente estarían por estar, perdiendo dinero y personal que podría estar en otro lugar más útil? Pues yo opino que más bien lo segundo.

Al fin y al cabo el perjudicado es el pasajero, que ve que dicho innecesario aumento de la seguridad tendrá que ser sufragado con su dinero (no olvidemos que el 51% de AENA sigue siendo público y que, muy probablemente, se verá obligada a aumentar sus tasas para recaudar dinero para este gasto), y que siente que los aeropuertos, en vez de evolucionar hacia la comodidad del viajero, cada vez se vuelven más incómodos y cargantes para los usuarios que, con estos nuevos controles de seguridad, tendrán que ir todavía con más tiempo de anterioridad al aeropuerto.

Dicho dinero que costará la citada medida podría ser invertido en medidas más eficientes como softwares de reconocimiento facial en los aeropuertos más transitados, o brigadas de Policía que realicen controles de pasaporte aleatorios, y así se evitarían episodios como el sucedido en Barajas a finales del año anterior, en el que Amedy Coulibaly, el terrorista que secuestró un supermercado judío en París a primeros de Enero, pasase al lado de los controles para que su mujer embarcase a Estambul. Estos controles sí que supondrían un aumento significativo de la seguridad, y no incomodarían tanto al ciudadano como la larga espera en la que se tornarán los controles de equipaje a partir de este mes de Marzo.

Aunque, quizás otra salida, y ésta mucho más drástica, fuese revisar el Acuerdo de Schengen...

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